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ARGENTINA, UN NUEVO "GRAN HERMANO"

Vigilados: se duplicó la cantidad de cámaras que miran a la gente

Pasaron de 100 mil a 200 mil en 2 años. Están en plazas, oficinas, estaciones de subte o avenidas. Y pronto verán todo lo que suceda en estadios, playas y paseos. Un ciudadano puede ser filmado 15 veces por día.

Gene Hackman irrumpe en la joyería. Sus secuaces limpiaron la vitrina de esmeraldas y van hacia los diamantes. Parece Un plan perfecto (el título de la película), pero no: una cámara de seguridad le apunta al jefe de la banda. La cinta vale ahora más que el oro, pero un candado de acero impide que la destruyan. El jefe sabe que perdió. Su amigo lo consuela: "Deberías huir a la Argentina"... Un peliculón, sólo que el guionista estaba desinformado: hoy, más de 200 mil cámaras vigilan a los argentinos en las calles, los parques, los medios de transporte o los espectáculos masivos, el doble que hace dos años, según cálculos oficiales y privados.

En los últimos meses, la novedad llegó a las canchas de fútbol de River, Banfield, Arsenal y el Estadio Unico de La Plata -donde juegan Estudiantes y Gimnasia-, se mejoró la vigilancia visual de Puerto Madero y se instalaron cámaras en la quinta de San Vicente, donde está la tumba de Juan Domingo Perón, y en el cementerio judío de La Tablada. Además, la página del Ministerio del Interior www.laestacion.gov.ar, desde donde pueden verse imágenes en directo de boleterías y andenes del subte y del tren, elevó el número de visitas de 100 mil a 150 mil.

El "Gran Hermano" que controla a los ciudadanos, además, tiene ojos en 13 plazas porteñas, en 18 estaciones del ferrocarril Mitre, en 90 puntos estratégicos de las playas bonaerenses y en las avenidas del Centro porteño. A eso hay que sumarle los dispositivos privados en bancos, shoppings, estaciones de servicio, cafés, restaurantes, hoteles y empresas, con tecnología cada vez más sofisticada.

Es posible estimar que una persona que camina por la Ciudad, hace trámites en oficinas públicas, va al banco y mira vidrieras puede aparecer en 15 filmaciones distintas un mismo día.

La colocación de cámaras, con alcances que van de los 200 a los 800 metros, es un negocio millonario que llegó de la mano de la inseguridad y tiene además planes de expansión. En los próximos dos años, por ejemplo, está previsto el montaje de instalaciones en todos los balnearios del Partido de la Costa (las primeras pruebas se hicieron en San Bernardo, La Lucila y Costa del Este), y en los estadios de Tigre y Olimpo de Bahía Blanca, recién ascendidos a Primera, trenes, espacios públicos provinciales y al menos 20 municipios del interior, según consultas realizadas por Clarín.

Hasta la Policía Federal, que en sus orígenes hacía la ronda con un silbato, hoy cuenta con un Departamento de Video Operativo y llamó a licitación pública para comprar un móvil satelital, blindado, para la transmisión de imágenes de video. Difícilmente se produzca una movilización popular sin que sea captada por cámaras de organismos de seguridad.

Son las tres de la tarde en la Ciudad. El reflejo del sol en las pantallas del Sistema Integral de Seguridad de Puerto Madero dificulta la visión de los miembros de la Prefectura, que de todas formas mantienen la concentración para detectar cualquier movimiento sospechoso. De repente, se produce una discusión en una esquina y el zoom llega a la cara de los protagonistas. Ninguno es Gene Hackman, pero una patrulla se acerca para constatar que no ha pasado nada.

Durante las 24 horas de monitoreo en tiempo real, casi nada escapa al ojo vigilante de estas cámaras, que parecen postes de luz (foto). Quedan registradas escenas increíbles, como la del automovilista que cruza una rotonda por el medio, en línea recta, violando las reglas de tránsito y la geometría.

La legislación va más lenta que los avances tecnológicos: el Congreso aún no estableció hasta dónde puede llegar esta mirada espía, quiénes pueden tener acceso a las filmaciones o qué corresponde hacer con el material grabado.

Rige el derecho a la intimidad y los vecinos de Puerto Madero pueden pedir que sus departamentos no sean filmados, pero ninguno de los 7.000 habitantes del barrio lo ha hecho hasta hoy.

Hay jueces que aceptan, de hecho, la utilización de imágenes para destrabar determinadas investigaciones. "Cuando hay lesiones o al producirse un robo, nos piden la grabación. Trabajamos bien con los fiscales y tenemos el aval de la Justicia. Hay que ver cómo evoluciona esto jurídicamente, pero la tecnología ha sido admitida", dice el prefecto principal René Reibel, jefe del Servicio de Seguridad de Puerto Madero. Mientras habla con Clarín, le suena el handy: "Posibles taxis truchos en la terminal de Buquebús", le avisan, y hacia allí apunta la cámara. Hay 23, pronto serán 40 y, a fines de 2008, llegarán a 60 en la zona.

La película protagonizada por los 7.000 vecinos, los 30.000 oficinistas y empleados y los 150.000 visitantes diarios de Puerto Madero continúa. Se ven peleas, accidentes, humo que sale de una parrilla incendiada, chicos que roban cubiertos de un restaurante, persecuciones. Llega la noche, la imagen queda en blanco y negro, pero conserva nitidez. Viene un tren de carga pero un automovilista no lo ve. Increíblemente, se detiene sobre las vías, la locomotora no puede frenar. El auto es arrastrado y la imagen capta el instante en que el conductor se arroja a un costado. Se salvó, está filmado.

Estas imágenes no son utilizadas para labrar infracciones de tránsito. Aun así, sirven para la instancia judicial: por doblar a la derecha sin prender la luz de giro y voltear a un motociclista, el chofer de una camioneta estuvo detenido unas horas, pese a que en la filmación se ve con claridad que, apenas se produjo el accidente, bajó a socorrer al mensajero atropellado.

El sistema de cámaras en el fútbol permitió también la identificación precisa de 22 barrabravas que provocaron destrozos en la cancha de Racing hace tres meses, durante el partido entre Almirante Brown y Estudiantes de Buenos Aires. Pero si bien el aspecto técnico funcionó, falló el engranaje principal: ninguno de los implicados recibió, de parte de la Justicia, la prohibición para asistir otra vez a los partidos. "Algunos jueces aprovechan los videos, otros no. Nosotros hacemos las denuncias y aportamos las imágenes, pero no siempre producen los resultados esperados", señaló a Clarín Rubén Noli, miembro titular del Comité Provincial de Seguridad Deportiva.

El robo de la cartera de Bárbara Bush (hija del presidente norteamericano, George Bush), en noviembre, hizo pensar a la Policía en la posibilidad de instalar cámaras en San Telmo, un barrio colmado de turistas.

La empresa Telecom informó a Clarín que en dos meses terminará de conectar la totalidad de las cámaras (ya instaladas, pero aún sin señal) en las estaciones ferroviarias que van de Retiro a Tigre, José León Suárez y Mitre. Además, desarrolló el Sistema de Video de Vigilancia Urbana de Córdoba, con 18 cámaras conectadas por fibra óptica a un centro de monitoreo de la Policía provincial, que en el futuro serán 60, con visión de 360 grados y 800 metros de alcance.

Telefónica de Argentina, en tanto, ayudó a montar un sistema parecido en San Juan, para los lugares públicos, y comenzó a ofrecer un servicio de visualización remota a profesionales y pequeñas y medianas empresas, denominado CAM 24, que permite al cliente, por 175 pesos al mes, observar lo que pasa en cualquier sector de su compañía a través de Internet. La posibilidad tecnológica permite ver, al mismo tiempo, imágenes producidas por nueve cámaras, que son para ambientes cerrados y se entregan en comodato.

"Esto crece en forma impresionante", confirma el ingeniero Eduardo Capelo, presidente de la Cámara Argentina de Seguridad Electrónica, porque, dice, "todo el mundo quiere ver".

Nota: Diario Clarín por Pablo Calvo
Publicado en Zona WiFi
http://www.zonawifi.tv/2007/09/argentina-un-nuevo-gran-hermano.html